Colabora: Francisca Ivanovic - Licenciada en Arqueología

Algunos podrían pensar que la percepción de la muerte, al parecer se constituiría como algo sumamente personal, por lo tanto…. individual. Sin embargo, la cultura nos hace parte de este rito, influyendo en la manera en que ésta se presenta en las colectividades; pero entonces… dejó de ser algo individual y se constituiría finalmente, como algo social. Por ende, hay una aproximación dual a dicho concepto, donde a nivel socio-cultural es variable y depende del colectivo, en cambio a nivel personal, se presenta como parte de nuestras sensaciones, muchas veces las más intimas.

Existe una relación directa entre la arqueología y la muerte-centrando su enfoque en rituales y significados al interior de grupos sociales específicos-que resulta relevante, desde el momento en  que pensamos que el entierro, es el reflejo de las creencias de quienes enterraron sus muertos, como también de los rangos o status asociados a estos grupos, como el de los enterrados. Por lo tanto, a través de la muerte, nos aproximamos a una realidad tanto de tipo socio-cultural como socio-económica, lo que marca la relevancia para nuestra disciplina. Por otro lado, el estudio específico de los cuerpos puede aportar información para el desarrollo de estudios ligados a la demografía, edad, patologías, género, dieta; todas cuestiones que le competen al campo de la antropología física.

Imagen 1: Camélido rodea a infante y cubre adulto (Fuente: Castelletti et al. 2010).

Imagen 1: Camélido rodea a infante y cubre adulto (Fuente: Castelletti et al. 2010).

Imagen 2: Croquis de sepulturas [a: sepultura de un individuo sin camélido. b: sepultura de un individuo con un camélido. c: sepultura con dos camélidos rodeando un individuo. d: sepultura con tres camélidos rodeando un individuo]. (Fuente: Castillo 1984).

Imagen 2: Croquis de sepulturas [a: sepultura de un individuo sin camélido. b: sepultura de un individuo con un camélido. c: sepultura con dos camélidos rodeando un individuo. d: sepultura con tres camélidos rodeando un individuo]. (Fuente: Castillo 1984).

Es así como la muerte, se convierte en un objeto de estudio, materializada en entierros de individuos que vivieron, crecieron y se desenvolvieron dentro de este mundo, en algún momento determinado.  De esta manera, los arqueólogos no estamos exentos de trabajar en el estudio de contextos fúnebres y así, la muerte como concepto parece ser algo bastante fresco y familiar, lo que supone pensar que la disciplina trata con total normalidad el hecho de entrometerse en lo que fue un rito, a través del análisis de cuerpos y la cultura material asociada a estos entierros.

Dicho esto, es importante recalcar que la forma de convivir con este concepto, puede presentar variaciones y apreciaciones que resultan sumamente personales y es que probablemente, a nadie le sea indiferente trabajar al interior de contextos mortuorios y no necesariamente por el temor a la muerte, sino más bien por el contexto que rodea dicho momento.

Pensar que el objeto de estudio-hoy parte del contexto arqueológico- en algún momento estuvo cargado de cinetismo, donde el dinamismo y movimiento antecedieron este escenario actual, y el resquemor (por llamarlo así) o respeto (?) surge a partir de la valoración del dinamismo propio de los procesos sociales detrás de la generación de estos contextos arqueológicos. 

 

Imagen 3. Entierro “Los amantes de Valdaro” en Italia, excavado en año 2007 (Fuente: http://haraldwartooth.es/).

Imagen 3. Entierro “Los amantes de Valdaro” en Italia, excavado en año 2007 (Fuente: http://haraldwartooth.es/).

Por lo tanto-personalmente pienso que-es necesario el respeto al momento de intervenir dichos espacios, demostrando la seriedad con la que estamos accediendo; aunque el hecho de excavar contextos de culturas muertas acota bastante esta discusión, ya que en el caso de las culturas vivas, como ocurre en San Pedro de Atacama, lidiar con la muerte desde la visión arqueológica se ve o podría verse como un acto colonialista, que es objeto de constante pugna social entre los investigadores y los investigados (comunidades), usurpando cementerios y ajuares de grupos familiares que- sí-están presentes aquí para defender y cuidar el descanso de sus muertos.

De esta manera,  la muerte como concepto estaría tomando valor, desde el momento en que un “otro” se lo otorga. Las culturas muertas y el “valor de la muerte” no es algo que podamos cuantificar y/o percibir. Sin embargo, el debate se pone caliente cuando vemos que las culturas están vivas y eres tú quien está entrando a modificar el valor, la cuantificación y la percepción de la muerte, desafiando por así decirlo, la existente sensibilidad social.

Cuando la mano de color de arcilla / se convirtió en arcilla / cuando los pequeños párpados se cerraron / llenos de ásperos muros / poblados de castillos / y cuando todo el hombre se enredó en su agujero / quedó la exactitud enarbolada / el alto sitio de la aurora humana / la más alta vasija que contuvo el silencio / una vida de piedra después de tantas vidas. (P. Neruda-  Alturas de Macchu Picchu 1950).

 

Imágenes 4, 5, 6 y 7. Entierros del Sitio Museo del Desierto Conaf (Fuente: Cabello 2013).

 
Bibliografía:
Cabello, M. 2013. Sitio Museo del Desierto Conaf (MdD-C). ¿Violencia itnergrupal o intragrupal?. Características mortuorias de un contexto Arcaico Tardío. Presentación Prezi disponible en internet, 2016.
Castelletti, J., Guajardo, A., Delgado, A., Campano, M.A., Abarca, V., Alfaro, S., Castillo, C., Fuentes, F., Peralta, P., Quiróz, L. 2010. Informe final rescate sitio Museo del Desierto (2, 3,y 4 etapas).
Castillo, G. 1984. Un cementerio del Complejo Las Animas en Coquimbo: Ejemplo de relaciones con San Pedro de Atacama. Revista Estudios Atacameños 7: 199-209.
Harald Wartooth, 2016 (http://haraldwartooth.es/los-amantes-de-valdaro/)

 

 

 

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