Colabora: Pilar Elgueta - Artista Visual

Cuando hablamos sobre la muerte, es probable que a nuestra cabeza vengan colores apagados y pensamientos ligados a tristeza y dolor, es algo que en la mayoría de países no se considera motivo de alegría o celebración. En un país reservado como Japón estas conductas se acentúan y todo aquello que rompe con esos parámetros se considera una falta de respeto o tabú.

Es en este país precisamente, luego de la traumática tragedia que provocó el paso del terremoto y tsunami ocurridos el 11 de marzo del año 2011, en que los asuntos de vida y muerte, esperanza y desesperación, la belleza y la tragedia se convirtieron en una parte súmamente real y cotidiana en la vida de las personas. Por ello y con la idea de destacarse ante la competencia, demostrando a la vez su sentimiento de cara a la situación, la funeraria Nishinihon Tenrei, lanzaron una campaña donde el principal reto se encontraba en expresar el dolor y respeto ligados a tantas muertes producto de un fatal acontecimiento, celebrando a la vez la belleza de la vida.

Así, fue como decidieron representar mediante un esqueleto humano de tamaño real formado por flores coloridas la hermosa celebración de la vida, expresando a través de ellas lo que queda después de la muerte.


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